La revista ‘Nature’ publica un artículo que ofrece respaldo científico a la creencia popular de que el estrés intenso favorece la aparición prematura de las temidas canas. El estudio ha sido realizado en ratones.

“No te estreses, que te salen canas”. ¿Cuántas veces habremos escuchado esto? Se trata de una creencia fuertemente arraigada en el imaginario popular, pero existen pocos estudios científicos que demuestren claramente esta relación.

Sabemos que la aparición de canas es una consecuencia natural del proceso de envejecimiento, y que algunas personas experimentan una canicie prematura debido a componentes genéticos e incluso como consecuencia de algunas enfermedades o déficits nutricionales. Ahora, un nuevo estudio realizado en ratones y publicado en Nature ha encontrado la conexión entre el estrés y el blanqueamiento del cabello. Pero vayamos por partes.

¿Por qué salen canas?

El color del cabello viene determinado por unas células llamadas melanocitos, que son las que producen los pigmentos correspondientes. A su vez, los melanocitos provienen de un tipo concreto de células madre que se localizan en el folículo piloso.

Conforme envejecemos, las células madre de los melanocitos se van agotando, produciéndose una pérdida progresiva de pigmentos. De esta forma, el nuevo cabello producido en el proceso de regeneración pierde color.

Para relacionar este mecanismo de aparición de canas, mediado por el agotamiento de células madre de los melanocitos, con la respuesta fisiológica que desencadena el estrés en el organismo, los investigadores tuvieron que descender desde los procesos a mayor escala hasta los más locales. Y es que, como el estrés es un factor que afecta a todo el cuerpo, la cuestión era deducir qué mecanismo concreto era el que lo conectaba con la pigmentación del cabello.

 

Ni respuesta autoinmune ni cortisol

La primera hipótesis planteada fue que el estrés provoca un ataque autoinmune en las células productoras de pigmento. Sin embargo, en un ensayo con ratones que carecían de células del sistema inmunológico, los científicos no observaron diferencias con respecto al grupo control, y los ratones sometidos a estrés fisiológico tampoco se salvaban de las canas.

Otra de las pruebas fallidas intentó relacionar el encanecimiento con la ‘hormona reina’ del estrés: “Pensamos que el cortisol podría desempeñar un papel importante”, explica Chieh Hsu, investigadora en Harvard y una de las autoras del trabajo. “Así que eliminamos la glándula suprarrenal de los ratones para que no pudieran producirlo, pero no hubo diferencias, y cuando se estresaban, les salían canas igualmente”.

La clave está en la noradrenalina

Después de rechazar varias hipótesis, el equipo de investigadores logró, al fin dar, con la tecla.  Según pudieron demostrar, la activación del sistema nervioso simpático, involucrado en las respuestas automáticas al estrés, parece potenciar la pérdida de células madre de los melanocitos que conduce a la aparición de canas.

Y es que las células madre de los melanocitos tienen unos receptores específicos para la noradrenalina, otro de los neurotransmisores involucrados en la respuesta de huida ante una situación de estrés o peligro. Esta molécula produce una superactivación de las células madre de los melanocitos, y como consecuencia el reservorio se agota prematuramente y el cabello se vuelve blanco.

Cuando los científicos bloquearon estos receptores para la noradrenalina, las canas dejaron de aparecer como consecuencia al estrés. Además, los resultados revelaron que las zonas con más inervación simpática eran más propensas a encanecer. “Cuando comenzamos con esta línea de investigación, yo ya me esperaba que el estrés produjera efectos negativos en el organismo, pero su impacto va mucho más allá de lo que me imaginaba.”, explica Hsu. “Después de unos pocos días, los ratones del experimento perdieron todas las células madres que regeneran el pigmento. El daño es permanente”, concluye.

 

Las ventajas evolutivas de tener el cabello blanco

Ahondando un poco en este tema, cabe preguntarse si el envejecimiento prematuro inducido por el estrés podría tener una ventaja evolutiva. Como explican Shayla A. Clark y Christopher D. Deppmann en una reseña del artículo ofrecida por la revista Nature, el cabello gris podría relacionarse con una mayor experiencia y liderazgo. Por ejemplo, la espalda de los gorila de montaña macho (Gorilla beringei beringei) se llena de canas cuando llegan a la edad adulta (de ahí el apelativo de ‘espalda plateada’), y en ese momento pueden ocupar el eslabón superior de la jerarquía. Es posible que un animal que ha tenido que lidiar con muchas situaciones estresantes a lo largo de la vida, y que haya sobrevivido, se haya merecido ocupar ese puesto de líder.

 

Aplicaciones más allá de las terapias anti-canas

“Las neuronas del sistema nervioso periférico modulan la función de órganos y vasos sanguíneos, así como los mecanismos de respuesta inmunitaria, pero se sabía menos de su papel en la regulación de las células madre”, expresa la investigadora. “Hemos demostrado que las neuronas pueden controlar las células madre y sus funciones, y explicar cómo interactúan a nivel celular y molecular para vincular el estrés con el envejecimiento del cabello.”

Quizás a muchos les resulte esperanzador que esta investigación pueda abrir nuevas vías para el desarrollo de tratamientos capilares que retrasen la aparición de las temidas canas, algo que aún está lejos pues, recordemos, se trata de una investigación muy básica y preliminar.

Sin embargo, más allá de esta aplicación, la investigación marca una línea para seguir profundizando en la comprensión de cómo el estrés afecta, mediante la modulación de las células madre, a otros órganos y tejidos, y buscar así bloquear sus efectos más perjudiciales sobre la salud general.